El amor y el desamor en las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer: un maravilloso contraste
Rimas de Bécquer nos sumergen en un cálido mar
impregnado del intenso aroma de emociones y sentimientos que se desprenden del
tan anhelado e idealizado amor romántico. En esta obra, con gran
sensibilidad, Bécquer construye una panorámica que nos presenta desde un primer
plano las distintas fases y formas del enamoramiento. Y así como las rosas
tienen espinas que pueden penetrar la piel y producir dolor, este amor no está
exento de causar estragos y desvanecer ilusiones.
Una de las composiciones de esta obra que puedo definir como
la máxima expresión de este amor bello, delicado, inocente y tierno es la rima
XXI. Con tan solo cuatro versos, se compone de palabras precisas, pero que
engloban un mundo de significados. Para explicar la emocionalidad que me
transmite, diría que es como contemplar flores de cerezo en plena primavera en
la quietud del atardecer bajo la brisa fresca.
En esta rima, el amado le dice a su amada: ‘’Poesía… eres
tú’’ y yo me pregunto: ‘’¿Qué es ser poesía? ¿Es acaso una persona con el don
de la escritura? ¿O podría ser una persona con poderes mágicos? ¿Un hada tal
vez? Yo enunciaría que no es nada de eso. Poesía es el ser amado, el ser
anhelado. Es alguien que es extraordinario, que es arte a los ojos del
admirador. Es quien, al igual que la
poesía, hace vibrar nuestra alma y nos hace vivir sensaciones antes
desconocidas. Es esa persona que nos hace sentir como si estuviéramos
contemplando flores de cerezo en plena primavera en la quietud del atardecer
bajo la brisa fresca.
Que alguien sea poesía ante tus ojos también significa,
según aluden otras rimas de Bécquer, pasión y entrega, que implica abrir tu
alma. Sin embargo, esa misma persona desmitificada, como humano al fin, puede
ahogarte en la desventura y hasta llegar a envenenarte el alma o el cuerpo,
como expresa el poeta en la rima LXXX. En este poema nos encontramos con otra
faceta del amor romántico, el desamor, donde reina el dolor, el resentimiento,
la desilusión, el despecho y hasta un poco de egoísmo se asoma entre las
palabras.
El contraste entre ambas rimas es un deleite. Bécquer logra
transmitir genuinamente sentimientos tan distintos, pero tan humanos. Además,
es muy interesante cómo el poeta nos presenta una conducción temática en la
obra, que nos ayuda como lectores a relacionar las rimas y construir nuevas
interpretaciones. En este caso podemos deducir que el sufrimiento es el
resultado de amar con pasión y entrega a quien era poesía a los ojos, pero que
con sus acciones embriagó de pena a quien le dejó entrar en su alma.
Anexos
Rima XXI: ¿Qué es poesía?
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
Rima LXXX: Una mujer me ha envenenado el alma
Una mujer me ha envenenado el alma
otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme,
yo de ninguna de las dos me quejo.
Como el mundo es redondo, el mundo rueda.
Si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez, ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?

Comentarios
Publicar un comentario