‘’Mi relación con el otro: el indicador que me dice cuán humano (a) soy’’

 


Al adentrarme en el estudio de la filosofía de la contemporaneidad vislumbré la necesidad de los filósofos y filósofas del momento de dar respuesta a las atrocidades éticas y morales que se hacían más comunes en el día a día. Desde asesinatos, robos, maltrato, violencia y un sinnúmero de injusticias que afectaban nuestra condición humana. Desde sus experiencias, filósofos como Buber (1878-1965), Lévinas (1905- 1995), Boff (1938) y Arendt (1906-1975) comenzaron a preguntarse ¿qué es lo que nos hace humanos? ¿Cuáles acciones nos deshumanizan? A partir de estas preguntas pretendo desarrollar mis reflexiones, tomando en cuenta los postulados de estos grandes filósofos.

Lo primero es que soy más humana cuando me ocupo del otro. Ojo, no digo me preocupo. Elijo la palabra ‘’ocupar’’ en vez de ‘’preocupar’’, porque esta última siempre me ha dado la sensación de quedarme en una fase aérea, una fase que no me lleva a tomar acción y simplemente me invita a quedarme en la etapa de planificación. Cuando me ocupo de alguien estoy tomando acción, y es precisamente eso lo que necesitamos cuando se habla de cuidar del otro.

Por consiguiente, cuidar del otro requiere que deje atrás la indiferencia y comience a notar a aquel o aquella, que al igual que yo, es valioso (a), único (a) y necesario (a). Soy más humana cuando hago del cuidado del otro parte de mi naturaleza. De esto habla, precisamente Leonardo Boff (1938) cuando plantea que ‘’el cuidado es un modo de ser humano’’. ¿Quién no se ha sentido inmensamente feliz tras ayudar a alguien? Ese sentimiento de paz y satisfacción que brota de nosotros cuando dejamos de lado nuestro ego y ayudamos al prójimo nos dice que es propio de nuestra naturaleza. De lo contrario, se sentiría extraño. Por lo tanto, ser humano es, tal y como lo plantea Boff (1938), cuidar del otro.

Por otro lado tenemos a Martín Buber (1878-1965) y sus dos modos de relacionarnos con los demás. Asociándolo con el punto anterior, es imposible que cuide del otro cuando tengo un tipo de relación Yo- Eso. Cuando trato a los demás como ‘’cosas’’ que sirven a mis intereses. Por el contrario, mi deber es sostener una relación Yo-Tú, en la que reconozca el valor absoluto de mi prójimo.

Asimismo, mientras mantengo esta relación Yo-Tú, debo saber que el otro es independiente en mismo. No es el reflejo de mi persona; experimenta una realidad distinta a la mía y para poder responsabilizarme de él debo ser capaz de intimar con este otro. En este caso, Emmanuel Lévinas (1905-1995) propone la relación cara a cara, porque es el rostro del otro el que nos refleja su mundo interior. Se trata de observar al otro y entenderlo como un igual, que a pesar de eso es diferente a mí.

En suma, cuando ayudo en la construcción del otro, me construyo a mí misma, porque la humanidad somos todos. No vale que unos se cuiden y otros no. Aquí se inserta, no solo la responsabilidad de cada uno como individuo, sino también la del Estado que nos representa. De hecho, es el Estado el que debe garantizar, como principal promotor del orden social, que cada ser humano tenga su dignidad garantizada. Lamentablemente, en la historia se ha visto lo que la filósofa Hannah Arendt (1906-1975) plantea como ‘’la banalidad del mal’’, donde los actos amorales y dañinos son trivializados. Una tarea vital de nuestros gobiernos es asegurar una educación íntegra que permita a niños y niñas desarrollar su capacidad de raciocinio, de modo que en la medida en que crezcan, distingan lo que está bien y lo que está mal, pero sobre todo, que visibilicen al otro como alguien a quien debo cuidar; alguien que me complementa.



 

Referencias

Arendt, Hanna (2003). Eichmann en Jerusalén. Un estudio acerca de la banalidad del mal. Barcelona, España: Lumén.

Boff, Leonardo (2002). El cuidado esencial. Ética de lo humano, compasión por la tierra. Madrid: Trotta. Buber, Martín (1982). Yo-Tú y otros ensayos. Buenos Aires: Ediciones Lilmod. Páginas 1-38.

Emmanuel Lévinas (2001). La huella del otro. Taurus. México. (primera edición 1967).


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